Problemas de voz en los docentes

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Problemas de voz en los docentes

La voz es un medio a través del cual nos comunicamos las personas. En algunas profesiones, como en la docencia, es una herramienta de trabajo fundamental. Por eso mismo, los profesores son profesionales de la voz, ya que la utilizan de manera continua para ejercer su profesión. Frecuentemente, los docentes utilizan su voz de manera incorrecta, llegando a tener problemas vocales que pueden llegar ser causa de baja laboral.

Algunos de los factores desencadenantes de estos problemas suelen ser: estar un ambiente de trabajo con mucho ruido, sufrir estrés laboral, hacer un uso continuado de la voz sin periodos de descanso, usar de forma incorrecta la voz (incorrecta técnica vocal) y tener hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol.

Para la voz, una de las consecuencias más habituales, derivada de esta serie de factores de riesgo, es la disfonía funcional.

¿Qué son las disfonías funcionales?

Para tener claro lo que es una disfonía funcional, hay que tener claros otros términos que muchas veces se confunden por falta de información. Definimos la disfonía como la pérdida o alteración parcial de las cualidades de la voz y, así mismo, definimos la afonía como la pérdida total de la voz.

Teniendo claros estos términos, podemos definir la disfonía funcional como una alteración de la función vocal provocada y mantenida fundamentalmente por un trastorno de acto vocal; es decir, nos encontramos en presencia de unas cuerdas vocales íntegras anatómicamente pero deficientes en su funcionamiento.

¿Se pueden evitar las disfonías funcionales?

Sí, con hábitos de higiene vocal y haciendo uso de una técnica vocal correcta. Esta puede ser enseñada por un Logopeda.

A continuación, os damos una serie de recomendaciones que os ayudarán a tener una buena higiene vocal:

 Hablar con una intensidad o volumen moderado. Evitar hablar por encima de los demás o del ruido ambiental. Acérquese a su interlocutor.

 No tomar bebidas ni demasiado frías ni demasiado calientes.

 Evitar los irritantes y/o tóxicos: polvo, humos, tabaco, alcohol, cambios bruscos de temperatura, aire acondicionado, calefacción, menta.

Mantener hidratado/lubrificado su aparato fonador. Beba agua a menudo y hágase lavados nasales y vahos.

 

Mónica Piqueras Madero

Logopeda

Nº Col. 461078